Empresas confiables son tres veces más rentables
Empleados confiables crean compañías fiables, pero éstas, al mismo tiempo, también permean de manera positiva, a las sociedades y los países por completo.
“Ser confiable es rentable, pues las empresas con esta cualidad llegan a ser tres veces más rentables que aquellas que hacen todo lo contrario”. Así lo aseguró el experto internacional en soluciones de efectividad personal y liderazgo, Thomas Morell, parte del Franklin Covey Organization Services, que impartió un seminario sobre el concepto que la creación de confianza genera transparencia, productividad y competitividad.
Franklin Covey es una empresa global que ayuda a las compañías a tener éxito al liberar el potencial de su equipo humano para enfocarse y ejecutar sobre sus más importantes prioridades. Los clientes de Covey, por ejemplo, incluyen el 90% de la empresas partes del Fortune 100 y más del 75% de las organizaciones parte del Fortune 500, así como miles de pequeñas y medianas empresas, aparte de numerosas entidades gubernamentales e instituciones educativas.
Stephen Covey, fundador de la organización y quien falleció este año, fue un escritor, conferencista, religioso y profesor estadounidense conocido por ser el autor del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas.
Covey creó lo que anteriormente se denominaba como el Covey Leadership Center (Centro Covey de liderazgo), en Salt Lake City, Utah, institución que fue luego adquirida por la compañía Franklin Quest, el 30 de mayo de 1997, convirtiéndose en lo que se conoce en la actualidad como el Franklin Covey Organization Services.
En específico, Morell ejemplificó los casos exitosos, en este campo que la generación de confianza asegura ganancias y rentabilidad, de empresas como Procter & Gamble (P&G), Bimbo y Pollo Campero, entre otras.
Pero no solo se queda al nivel del sector empresarial y privado, ya que, para Morell, todo parte del individuo que construye su imagen de confianza para sí y la proyecta, pero de la misma forma la transmite a la empresa a la que pertenece y construye la imagen de su organización, y esta, en algunas ocasiones, puede transmitirse a una sociedad completa y al mismo país donde se encuentra una determinada compañía.
Sin embargo, ¿por qué se dieron grandes decepciones empresariales en Estados Unidos, como Enron, por ejemplo, o más reciente en Inglaterra con la alteración de la tasa Libor, por parte de Barclays, siendo sociedades y naciones con alta estima sobre la confianza y la buena fe?
Morell lo explica con base en el libro de Stephen Covey, Confianza inteligente, donde se define ese tipo de fenómenos con una confianza ingenua, mientras la inteligente pasa por un proceso de análisis previo, es decir, no confiar a ciegas, sin información, sin contexto, sin veracidad de datos.
Tampoco se puede llegar al extremo del análisis, consideró Morell, como aquellos que piensan que “yo no confío ni en mi madre… hay que entrar con alta confianza y analizar cada situación, llegar a un equilibrio”.
De la misma manera, en situaciones como los ataques en Estados Unidos de 2001 “había una confianza ingenua”, recordó, y se ignoraron detalles, pistas, elementos, sin un análisis responsable de la información que se recibía de algunas investigaciones.
En este sentido de la confianza inteligente, Morell aportó, por ejemplo, que Ebay a nivel global considera que el 95% de sus usuarios son honestos y tan solo un 5% es deshonesto y es detectable de forma inmediata por medio de protocolos especiales que posee la firma.
“El primer año de operación de Ebay, de dos millones de transacciones, tan solo se detectó un total de 27 problemas relacionados con acciones deshonestas”, indicó Morell, en referencia al nivel de alta confianza de la empresa, pero una del tipo inteligente con un buen nivel de análisis.
Fuente: Estratgiaynegocios